Entrevista de Silvia Dauder realizada con motivo de la participación de La Más Bella en el Proxecto Edición, en varios museos e instituciones gallegas en 2008.

1- ¿Cómo y porqué trabaja un editor independiente?

“¿Cómo?” y “¿Por qué?” son dos preguntas bien distintas. Si las ponemos en orden cronológico la primera pregunta que habría que responder es el “¿Por qué?”, ya que normalmente uno tiene la pulsión de editar antes de ponerse a pensar en cómo hacerlo. Por lo tanto, iremos por partes.

¿Por qué editar?

La Más Bella comenzó a editar porque los que entonces lanzamos la idea (tres personas de las que seguimos sólo dos) y todo nuestro círculo de amistades y compañeros de universidad no teníamos dónde publicar, y en aquellos momentos inocentes no vimos ningún impedimento para editar y autoeditarnos a nosotros mismos de modo autónomo: era viable (barato) económicamente, posible técnicamente y no teníamos que esperar a nadie. Lo hicimos y hecho quedó. A partir de ahí lo que en principio fue una inercia, o amor propio, de seguir sacando nuevos números se convirtió en algo más serio desde un punto de vista personal, casi emocional. Editar nos permitió conocer gente, entrar en círculos emergentes de arte contemporáneo, acudir a ferias, en definitiva empezar a formar parte de un algo para lo que lo único que habíamos de hacer era expresarnos de modo totalmente personal. Podríamos decir que seguir editando La Más Bella no nos cuesta trabajo desde el punto de vista emocional y eso es lo que permite que el proyecto continúe, porque sí cuesta muchísimo trabajo desde el punto de vista económico, de esfuerzo personal y tiempo. No obstante, nos quedamos con las satisfacciones. A La Más Bella editar nos proporciona muchas satisfacciones personales, algunas tan banales como viajar o conocer gente y otras tan importantes como viajar y conocer gente. Y la sensación de estar editando sin el más mínimo condicionante externo más allá de nuestra capacidad logística (y económica) y nuestra imaginación. En los tiempos que corren creemos que esto ya es mucho. A nosotros nos gusta pensar que La Más Bella es nuestro proyecto personal, nuestra obra de creación personal, que tiene la gracia de que es una obra colectiva, realizada con la ayuda de muchos artistas que son además amigos. Por sólo esto ya merece la pena editar.

¿Cómo?

Hay muchas maneras de editar arte contemporáneo, desde luego. Hay grandes y lujosas editoriales, hay museos que editan gruesos catálogos, hay revistas que editan regularmte sesudos tomos de crítica e información artística. Y también hay artistas cuyo trabajo tiene sentido si es producido en forma de edición: en tiradas más o menos largas, distribuído por canales editoriales, destinado a un público que le guste tocar las piezas con sus manos, etc. Obviamente esta última parte es la que más nos ha interesado.

¿Cómo hacerlo?

La independencia, más que una elección, fue el lugar que nos encontramos disponible. Independencia significa muchas cosas, no todas buenas, pero algunas muy importantes. Significa autogestión, mantenerse al margen de condicionantes económicos y políticos (créditos bancarios, subvenciones públicas…). En ese sentido La Más Bella es muy independiente. Pero también significa marginalidad: imposibilidad de acceder a cauces de distribución comercial, limitación en tu capacidad de llegar a grandes públicos o de tener impacto en los medios de comunicación, imposibilidad de generar una rentabilidad económica… También somos muy independientes en este sentido. Pero no nos hemos ganado esa independencia, sencillamente ha sido nuestra manera de sobrevivir. Sospecho que se trata de una supervivencia “al día”, algo que no está en absoluto recomendado desde puntos de vista prácticos y economicistas, pero es lo que hay. Nos gusta pensar que llevamos quince años editando con eso: con lo que hay.

2- ¿Podrías contarnos tus proyectos actuales y futuros?

Nuestro proyecto actual es seguir editando nuevos números de la revista La Más Bella y profundizar en proyectos como Bellamátic o BolaBellamátic, que nos están dando muchas alegrías y creemos que tienen mucho interés desde un cierto punto de vista conceptual. Y sobre todo porque nos divierte mucho seguir haciéndolos. Otra de nuestras intenciones actuales es tener presente y poder enseñar todas las ediciones que hemos ido realizando en estos quince años, muchas de las cuales están agotadas y muy pocas personas las conocen, por lo que nos gusta poder enseñarlas en charlas, conferencias y exposiciones. Y al hilo de esta idea, nos gustaría mucho poder difundir nuestro proyecto fuera de España, por una cuestión de satisfacción personal, claro, pero sobre todo porque es una cierta obligación que tenemos con los casi 600 artistas que han colaborado en La Más Bella en todos estos años, creo que tenemos la obligación de enseñar su trabajo en cuantos más sitios mejor.

3- ¿Cómo consigue un libro de artista, una revista, o cualquier otro tipo de libro/publicación independiente expresar su contenido?

Probablemente un libro de artista se parece más al artista que a un libro. De hecho una de las cosas divertidas de hacer libros de artista es subvertir la idea de libro, darle vueltas al concepto y a la forma del libro. Por lo tanto las reglas que dominan esta disciplina son las reglas del arte, cualesquiera que sean, si es que son. Probablemente la eficacia en este tipo de producto artístico hay que buscarla en lo que el artista quiera expresar, escudriñar en sus intenciones estéticas y su habilidad para acomodarse o acomodar el formato editorial. Como en el arte en general, muchas son las estrategias para conseguir esto, es difícil atreverse a dar recetas.

4- ¿Hay algún modelo que hayas inventado/creado para abordar el tema de la distribución?¿Cuáles son tus influencias, si es que las hay? ¿Hay algún tipo de símbolo o imagen general o referencial que hayas encontrado que marque tus decisiones a la hora de publicar?

En sus inicios La Más Bella tuvo varias influencias en lo relativo al modelo de gestión, a cómo editar y por qué. En los primeros años 90 en Madrid había algunos grupos que autogestionaron proyectos editoriales sin necesidad de grandes estructuras profesionales. En este sentido siempre citamos la revista El Canto de la Tripulación, editada por un grupo de amigos y artistas cuya cabeza visible entonces era Alberto García-Alix. El Canto se editaba porque sí, perseguía el placer de ver editado el trabajo de toda la pandilla. Este espíritu está muy vivo en las primeras ediciones de La Más Bella y seguramente sigue ahí en nuestra manera de entender el hecho editorial en la actualidad. Con el tiempo hemos ido descubriendo toda una tradición que se remonta a décadas atrás en el siglo XX de artistas, poetas, activistas culturales de todo tipo que han seguido los caminos de la autoedición y que han expresado su obra en libros de artista y ediciones inclasificables, con el mismo interés y dándoles la misma importancia que a cualquier otro tipo de producción artística “seria”. Si bien toda esta tradición la fuimos descubriendo a la vez que editábamos nuevos números de La Más Bella, sin duda ha ido alimentando conceptualmente el proyecto. En este sentido otra de las referencias que solemos citar es la de Antonio Gómez, un artista que ha sabido como pocos expresarse a través de trabajos editados de mil y una formas desde hace décadas.

La distribución editorial es un problema cuando decides entrar en rutinas profesionales, y es lógico que así sea. La industria editorial es justamente eso, un industria, y ha desarrollado durante décadas mecanismos industriales para optimizar recursos y obtener beneficios. Dicho de otro modo, es un sector superprofesionalizado. No es lógico pensar que unos editores semiprofesionales, cuya propuesta conceptual les permite ignorar estas leyes editoriales, puedan incorporarse al engranaje profesional así por las buenas. Es mucho más lógico, y creemos que más eficaz, explorar otros medios para distribuir las ediciones, ser también muy creativo e imaginativo en la idea de distribución, al igual que supuestamente lo somos en la idea de edición. Nuestra experiencia nos dice que un producto editorial tan personal es mucho más eficazmente distribuído si va de la mano de su editor, si es el propio editor el que lo lleva bajo el brazo a una librería, a una feria o a cualquier lugar donde haya un público potencialmente interesado. Es más fácil de explicar y más fácil de entender así. También supone claramente un condicionante a la hora de pensar las ediciones, y eso exige una búsqueda de equilibrios, dimensionar tu proyecto para que quepa en el maletero de tu coche, digamos.

5- ¿Cómo consigue un editor independiente mantener su independencia, su autonomía y cómo consigue encontrar la audiencia?

Como decíamos más arriba, la indepencia es algo que La Más Bella no ha buscado ni ha querido ser, simplemente nuestra manera de hacer las cosas nos ha situado ahí. Del mismo modo nunca hemos tenido ninguna intención de mantener un cierto estatus de hipotética independencia o autonomía. Después de todos estos años ya se puede afirmar que sí es posible transitar por una especie de “tercera vía”, hay maneras de hacer proyectos editoriales o proyectos artísticos en general que se desarrollen plenamente sin contar con las clásicas instituciones que han gestionado el arte contemporáneo en el siglo XX: las galerías, los museos. Hay mucha gente interesada en proyectos al margen de las estructuras oficiales, hay canales para que la información fluya, y con la llegada de internet hay incluso la posibilidad de que cada cual cree su propio canal, por lo que la aparición de un sector independiente en el mundo del arte ha sido algo muy natural, o al menos esa ha sido nuestra experiencia. La creación de unas audiencias para este tipo de expresiones independientes seguramente ha sido igualmente natural. Desde el principio un proyecto como La Más Bella estuvo muy rodeado de gente, por la propia naturaleza del proyecto y por la manera en la que los editores entendimos la manera de socializar el producto, casi de mano en mano. Tal vez sea importante medir las fuerzas y no tener una visión excesivamente idealizada del ámbito en el que nos movemos: el tipo de ediciones que hacemos no tienen por qué interesarle a todo el mundo, por lo tanto es mucho más interesante hacer proyectos pequeños que puedan ser fácilmente manejados y socializados casi de forma personal.

6- ¿Qué es una gran audiencia para ti?

Para entendernos, La Más Bella hace ediciones de 1.000 ejemplares, que suelen agotarse al cabo de tres-cuatro años, según la complejidad o el precio de la edición. Como siempre, las dimensiones de las cosas son grandes o pequeñas en comparación con otras. La Más Bella es un proyecto minúsculo en comparación con lo que clásicamente se entiende como una audiencia de un medio de comunicación de masas al estilo del siglo XX. Pero es enorme en comparación con otros proyectos y ediciones de artistas y colectivos que a menudo apenas realizan ediciones de docenas de ejemplares fotocopiados o realizados a mano. Obviamente para La Más Bella una audiencia de más de 1.000 personas ya es una barbaridad, y para bien o para mal nunca hemos tenido la tentación de dirigirnos a tanta gente.

7- ¿Cómo consigue una iniciativa editorial a pequeña escala asegurar su presencia continuada en el actual contexto editorial?

Hay una manera objetiva de asegurar la continuidad de un proyecto: el dinero. Y luego hay otras maneras subjetivas: la motivación, las ganas de hacerlo. Evidentemente tenemos muy claro que las motivaciones subjetivas son muchísimo más importantes, y mientras exista motivación habrá La Más Bella. Una de las consecuencias importantes de editar es que puedes crear el contexto, no necesariamente tienes la obligación de adaptarte a él. Afortunadamente la cultura contemporánea tiene muchos contextos, y todos ellos han sido creados por las propias iniciativas de los actores culturales, a veces de modo incoherente o descoordinado, pero existen. Y si no existe tal vez sea ese el más interesante reto de editar: crearlo.

8- ¿Crees que las instituciones, centros de arte, espacios públicos pueden operar como distribuidores/proveedores sostenibles de comunicación e información libre, gratuita?

La Más Bella se ha movido con igual soltura cuando ha transitado al margen de las instituciones como cuando ha tenido la oportunidad de colaborar con ellas. Esto nos hace pensar que el papel de las instituciones y el papel del resto de agentes culturales puede ser combinado y potenciado si los dos están de acuerdo, así de sencillo. Ambas partes tienen cosas que el otro no tiene, por lo tanto las posibilidades son muchas. Sobre cuál ha de ser el papel de las instituciones o centros de arte… difícil cuestión. Por supuesto que su carácter público y oficial les obliga a promover, apoyar, proveer, etc, pero hay muchas maneras de hacerlo, hay ejemplos variados de cómo puede hacerse de modo eficiente y justo. ¿Deben las instituciones estar obligadas a apoyar a todo aquél que se lo pida? ¿Deben ser las instituciones las que dirijan y organicen, o deben limitarse a ser caparazón donde sean los demás los que organicen y desarrollen las cosas? Lamento no tener respuesta, si bien por otro lado tenemos claro que la falta de apoyo o la mala política de apoyo no pueden ser nunca una excusa para la inactividad.

9- ¿Existe una carencia de posición crítica actualmente?

En el entorno cotidiano en el que nos movemos (la ciudad de Madrid, año 2008) hay una actividad crítica importante, hay colectivos, movimientos, personas, asociaciones, ediciones… críticas y activistas en terrenos culturales y sociales. La discusión debería ser por qué se mueven en cierta marginalidad. Es un hecho que los medios de comunicación oficiales han descuidado de modo obsceno cierto tipo de contenidos, son precisamente estos grandes medios de comunicación tradiciones donde hay una ausencia de posición crítica. El espíritu crítico debería estar presente en todo tipo de medios, no sólo en los más “alternativos” o “independientes”. El por qué las posiciones críticas se han refugiado en otro tipo de medios… es difícil, o muy complejo, explicar esto, por lo tanto preferimos quedarnos con la idea de que efectivamente existen, y todo aquel que busque una posición crítica la va a encontrar.