Entrevista realizada para la revista Educación y Biblioteca, publicada a finales de 2008.

La Más Bella: edita et experimenta.

Una conversación de Diego Ortiz y Pepe Murciego, editores de La Más Bella, consigo mismo.

Para empezar, una autodefinición: ¿qué es La Más Bella?

La Más Bella es un proyecto de reflexión, acción y experimentación en el mundo de la edición de arte contemporáneo. Dicho de otro modo: La Más Bella son dos personas (Diego Ortiz y Pepe Murciego) que desde 1993 impulsamos y realizamos proyectos artísticos específicamente pensados para ser editados por canales y métodos diferentes al mundo editorial convencional.

Entonces La Más Bella ¿es o no es una revista, al menos lo que todo el mundo entiende por revista?
En primer lugar, y principalmente, el proyecto se concreta en la publicación de la revista La Más Bella, que venimos editando regularmente desde 1993 y sobre el que gira la mayor parte de nuestra actividad. Pero a continuación hay otros otros proyectos como Bellamátic y BolaBellamátic, máquinas automáticas expendedoras de productos editoriales y artísticos, además de otras actividades como la organización de talleres, presentaciones, charlas, ciclos de arte acción, etc… todos ellos íntimamente relacionados con la actividad editorial.

¿Y quiénes son Diego Ortiz y Pepe Murciego?

Pepe Murciego (Madrid, 1967) y Diego Ortiz (Madrid, 1968) son dos personas implicadas en el mundo del arte, la gestión cultural y los medios de comunicación en Madrid desde hace más de 15 años. La Más Bella opera ininterrumpidamente desde 1993, fecha de la primera edición de la revista, cuando en el proyecto había una tercera persona, Juanjo El Rápido, que tras unos años de trabajo en común decidió comenzar su propio proyecto editorial.

Entonces ya se puede afinar la pregunta inicial: ¿qué es y cómo es la revista La Más Bella?

La Más Bella es una revista que publica trabajos artísticos, trabajos de creación. Y a la vez es una revista de colaboraciones, cada nueva edición cuenta con el trabajo de docenas de creadores procedentes de todas las disciplinas artísticas, tanto plásticas como literarias, audiovisuales o conceptuales. Los colaboradores trabajan por invitación en torno a un tema monográfico y un formato propuesto por La Más Bella. Los colaboradores aportan su trabajo de forma totalmente altruísta, mientras que La Más Bella asume los procesos de producción, financiación y distribución de cada una de las ediciones. La vocación de La Más Bella ha sido siempre la difusión del trabajo de los demás, a través de revistas, cajas de obra original o ediciones especiales de muy diversa naturaleza. Entre todos, editores y colaboradores, componemos una revista ecléctica y multicolor, editada sin ánimo de lucro y con una decidida vocación experimental.

¿Damos un paseo por los inicios?

La Más Bella nació en el año 1993, en aquel entonces fundada por tres personas: los actuales promotores más Juanjo El Rápido. El impulso creador y los primeros números de La Más Bella se explican por nuestra situación personal y el contexto artístico madrileño de principios de los 90: los tres fundadores estábamos apurando nuestro último año de universidad (Bellas Artes y Ciencias de la Información–rama Imagen), los movimientos artísticos underground de los 80 se habían disuelto y se generó un cierto vacío en un aspecto que a los tres nos interesaba, como es el mundo de la edición: desaparecidas revistas míticas como Madrid Me Mata, Madriz, La Luna, etc, las revistas artísticas del momento eran escasas y difíciles de acceder para recién aterrizados en el mundo del arte o la fotografía, el cómic, etc. Una de las escasas experiencias editoriales de entonces se convirtió en una clara inspiración para nosotros: El Canto de la Tripulación. Promovida por Alberto García-Alix, El Canto era un producto editorial exquisitamente acabado y que se caracterizaba por una gestión en la que los propios colaboradores eran los responsables de la edición de la revista. Su dinámica y su funcionamiento estaban basados en la relación personal y la ayuda mutua, unidas a un nulo ánimo de lucro. De modo intuitivo esa estructura de funcionamiento nos interesó, y tras algunas conversaciones de bar Juanjo El Rápido, Pepe Murciego y Diego Ortiz decidimos sacar una revista, llamarla La Más Bella y dotarla de una estructura de funcionamiento propia de un fanzine: colaboraciones de amigos, dinero de nuestro bolsillo y distribución en bares, fiestas, etc.

Y entonces comenzaron a sucederse las primeras ediciones, el “fanzine” La Más Bella.

Las 5 primeras ediciones de La Más Bella se forjaron a partir de una estructura de funcionamiento típicas del “mundo fanzine”, pero desde el principio La Más Bella comenzó a jugar con elementos diferenciadores que seguimos manteniendo hoy día: se decidió cambiar radicalmente de formato cada nueva edición, así como experimentar con la propia idea de revista: formato, número de páginas, continente, contenidos hechos a mano o seriados, etc. Además La Más Bella comenzó a producir ediciones especiales para eventos concretos, y en el número 5 abandonó la idea de revista al uso convirtiéndose en algo más parecido al libro-objeto (la revista iba contenida en un tupperware) pero manteniendo una tirada alta de 1.000 ejemplares y una vocación de periodicidad. En este momento, sobre el año 96-97, La Más Bella había contactado con otros colectivos y pequeños editores de toda España que tenían ciertas similitudes con nosotros, fundamentalmente a través de Edita, los Encuentros Internacionales de Editores Independientes de Punta Umbría (Huelva), donde hubo una toma de conciencia de conceptos como “autoedición”, en el que estábamos inmersos de modo intuitivo, y que en aquellos años suponía una renovación en el mundo de la gestión editorial y cultural en muchos rincones de España. Gracias a estos y otros foros entramos en contacto con artistas y movimientos de corte artístico radical, como el arte acción, el video y sonocreación, la poesía experimental, etc, que desde entonces pasaron a formar parte habitual de los contenidos de la revista.

¿Cómo se hace La Más Bella? ¿Cómo empieza el proceso, quién lo dirige, cuándo acaba?

Los editores partimos de una idea central, un tema o lema bajo el que organizamos conceptualmente cada edición. A partir de ahí se elige un formato–soporte–continente donde irán recogidos todos los trabajos, tratando de que este continente tenga una correlación conceptual con el tema escogido, y manteniendo una apuesta lo más experimental y sorprendente posible. A partir de ahí pedimos colaboraciones ex–profeso para la revista, ofreciendo a cada colaborador la libertad total de estilos o técnicas, incluso en muchas ocasiones abiertos a recibir contrapropuestas que nos llevan a modificar o ampliar los soportes inicialmente elegidos. Una vez recibidos los trabajos (hay ediciones que han contado con hasta 100 colaboradores) La Más Bella diseña y financia la totalidad de la producción, que habitualmente es de 1.000 ejemplares. En total el proceso viene a durar un año, esa sería nuestra periodicidad, anual.

Pero esto habrá que pagarlo…

Una de nuestras estrategias económicas recurrentes para poder asumir los costes de producción es tratar de hacer con nuestras manos todo aquello que normalmente ha de ser encargado –y pagado– a terceros: alzado de contenidos, manipulaciones a la hora de encuadernar, plastificar, taladrar, embolsar, transportar, etc… son tareas que los propios editores hacemos a veces a pie de imprenta con el fin de poder ahorrar. El resto de cosas que hay que pagar sale rigurosamente de nuestro bolsillo y del dinero que -con cuentagotas- se obtiene de la venta de ejemplares, organización de talleres o charlas, y alguna ayuda oficial obtenida para proyectos puntuales.

Y una vez hecho el producto, lo que toca es intentar que la gente se entere de que algo así existe.

La socialización de las ediciones se hace igualmente boca a boca y puerta a puerta, bien a través de fiestas y presentaciones, bien llevándola a ferias y encuentros como ARCO, bien distribuyéndola en tiendas directamente, sin contar con distribuidoras ni ningún tipo de intermediarios. La Más Bella es una revista sin ánimo de lucro. Nunca hasta la fecha ha tenido beneficios, bien al contrario genera una cantidad de gastos lo suficientemente controlados como para poder afirmar que se autofinancia con la propia venta de ejemplares y la aportación a fondo perdido de los editores.

¿En qué momento se encuentra actualmente el proyecto, a punto de cumplir los quince años de actividad ininterrumpida?

Por un lado, La Más Bella ha evolucionado hacia una mayor implicación de los propios editores a la hora de definir conceptualmente las ediciones: los lanzamientos más recientes de La Más Bella guardan una relación conceptual muy estrecha entre todos los aspectos del número: tanto el tema monográfico de la edición, como los contenidos o el propio formato externo son pensados para que guarden una coherencia que permitan leer cada revista como una obra colectiva coherente. Las colaboraciones son a menudo solicitadas para formatos concretos y cerrados, se han publicado trabajos completos que ya existían y que los autores han adaptado especialmente para la revista, y cada vez en mayor medida La Más Bella solicita colaboraciones que parten de materiales o ideas previamente elaboradas por los editores. El carácter objetual de la publicación se ha acentuado, y solemos dotar de cierta “puesta en escena” a algunos acontecimientos cotidianos que genera la propia dinámica de la revista, como el hecho de hacer una presentación pública, conceder una entrevista o realizar la cadena de montaje y ensamblado de una nueva edición. Estos acontecimientos rutinarios son pensados como una actividad más y estrechamente conectada al desarrollo conceptual de la revista.

Por otro lado, la cantidad de revistas y actividades que La Más Bella ha realizado ya nos permite nuevas posibilidades como organizar exposiciones retrospectivas de todas las ediciones, cosa que hemos hecho en un par de ocasiones a lo largo de 2008 en el Edita (Encuentros Internacionales de Editores de Punta Umbría) y en el Centro Cultural de España en Santiago de Chile. Tanto esta posibilidad como la realización de talleres de edición, charlas, etc, nos ofrecen además materia prima para seguir editando y ampliar cada vez más el círculo de colaboradores.

De unos años a esta parte La Más Bella ha tenido una actividad insospechada en el terreno del vending gracias al proyecto Bellamátic, ¿cómo se encuadra eso dentro de La Más Bella?

Efectivamente, en el año 2001 La Más Bella puso en marcha el proyecto Bellamátic, una máquina expendedora automática real, que funciona como cualquier otra, pero ha sido modificada para expender automáticamente revistas, fanzines, catálogos, CD’s, libros, vídeos… todo tipo de ediciones u objetos producidos por La Más Bella o por cualquier otro colaborador. Más allá de su utilidad como máquina de venta de revistas, Bellamátic es un proyecto artístico en sí mismo y sobre todo un enorme altavoz, ya que en su ánimo está el potenciar la visibilidad de revistas y ediciones como La Más Bella y afines, aquejados de modo secular de un gran problema en cuanto a la distribución y llegada a un círculo de público más allá del iniciado y amigo. Sólo hay una Bellamátic, facilmente transportable gracias a su especial diseño y dimensiones, lo que ha permitido que la máquina haya cambiado de ubicación más de cincuenta veces, siempre invitada por galerístas, artistas, espacios independientes, festivales o personas que han deseado tenerla con ellos. El viaje más largo que ha realizado ha sido a Santiago de Chile, en agosto de 2008.

Y recientemente Bellamátic ha tenido “descendencia”: la BolaBellamátic

BolaBellamátic es una clásica máquina de bolas de las que habitualmente expenden fruslerías y juguetes para niños contenidos en bolas de plástico a precios muy populares. Pero BolaBellamátic vende bolas que contienen obras artísticas específicamente diseñadas y creadas para ser distribuídas a través de una máquina de bolas, para lo que invitamos a artistas y creadores a desarrollar piezas o proyectos pensados para ser expendidos en una BolaBellamátic. La dinámica tanto de Bellamátic como de BolaBellamátic es idéntica: quien la quiera sólo tiene que pedirnos la máquina y asumir algunos gastos logísticos de transporte y montaje. Dependiendo de las característas del evento puede ser necesario que el organizador asuma unos gastos en concepto de honorarios o de gestión del proyecto, pero al igual que La Más Bella ninguna de estas máquinas han nacido en absoluto como un proyecto comercial.