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Texto publicado en la revista, escrito por Ester Catoira:

LOS MAS BELLOS JUEGOS

La Más Bella, la revista de arte y creación más insólita y constante del panorama editorial alternativo, saca a la calle su última edición: Juegos Reunidos La Más Bella.

La historia comienza del siguiente modo: un día cualquiera de 1992, sentados en un bar de la madrileña localidad de Arganda del Rey, Pepe Murciego, Diego Ortiz y Juanjo El Rápido deciden ante sus cervezas, y jaleados por un par de amigos, hacer un fanzine. No una revista, sino un fanzine. Una revista, tan grande, con sus colores, su tapa dura y su lomo cuadrado daba un poco de miedo. Así que no: siguiendo los primeros ejemplos de autoedición de la época y la brecha abierta por El Canto de la Tripulación (revista editada por los mismos artistas que publicaban en ella sus trabajos, entre ellos el fotógrafo Alberto García-Alix, alma mater del proyecto), La Más Bella se hizo eco del espíritu de creación a partir de la fotocopia grapada, un tanto amateur, donde “las ideas y los conceptos” debían ser más importantes que “el acabado formal”. Una manera como otra cualquiera de decir que no tenían un pavo en el bolsillo, cosa que por otra parte no les impidió presentar, en febrero de 1993, el número 1 de esta publicación hoy día todo un mito de la edición alternativa.

España cabe en un bar fue la divisa que inauguró su ideario, un tema monográfico para cada ocasión expresado en una frase o lema y materializado en docenas de colaboraciones de multitud de artistas. Hasta el número 5, los intereses similares pero no coincidentes de los tres miembros del grupo hicieron de La Más Bella una revista más o menos convencional, acompañada de pequeños regalos –un calendario de camionero con chica estupenda en tetas y bragas; un antifaz…- y de una edición paralela, La Más Bellísima, invento destinado a obtener una rentabilidad económica rápida a través de la venta de obra original: serigrafías, fotografía… La Más Bellísima, además de evitar la ruina de sus creadores, acompañó a La Más Bella hasta que ésta se convirtió a su vez en una revista-objeto, motivo por el cual dejó de tener sentido y desapareció.

Tras ese número (un tupperware de varios colores con 13 cuadernitos en su interior), Juanjo El Rápido abandonó La Más Bella para centrarse en formatos y contenidos más acordes con sus gustos e intereses, mientras que Pepe y Diego, supervivientes, decidieron ahondar en el recién estrenado formato de la revista, más consecuente con el espíritu que poco a poco se iba adueñando del proyecto y, sobre todo, mucho más divertido de hacer.

Se sucedieron así al menos 10 ediciones más –entre ellas La Más Bella TÚ, una cartera de polipiel con medio centenar de piezas de varios formatos y soportes en su interior-, hasta llegar a los actuales Juegos Reunidos.

Juegos Reunidos

Presentados en la pasada edición de ARCO, como viene siendo habitual en los últimos años, Juegos Reunidos no es sólo uno de sus trabajos más bellos –en el sentido más cómplice y amplio de la palabra- sino también el más complejo de todos. En su producción han colaborado 55 artistas, algunos de ellos muy conocidos –es el caso de Ciuco Gutiérrez, Chema Madoz, Toño Merinero o El Perro-, los cuales han impregnado de sus señas de identidad los muchos contenidos en que se estructura la caja de juegos. Tableros, naipes, un “Bingo Poético” , “Acciones y juegos para dado y peine” (partituras de acción a cargo de varios artistas del mundo de la performance), y un DVD son, entre otras, las piezas clave de esta propuesta de arte para ludópatas, no apta para uso infantil.
Tal vez, por su tamaño, no sea posible encontrar Juegos Reunidos en Bellamatic, máquina expendedora automática diseñada por Pepe y Diego para vomitar revistas, fanzines, catálogos, CDs, libros, vídeos… además de ejercer como soporte de diferentes acciones en cualquiera de los rincones a los que viaja. Es otro de sus proyectos para jugar, para leer entre líneas en ese arte nacido como continuación de otras escuelas pero jamás de academias, sino de alientos poéticos.

Entrevista completa tal como nos la hizo y se la respondimos a Ester Catoira.

1. Cómo/cuándo/por qué/y etc surge La más bella (motivaciones profundas, ¿eh?) Si teníais algún referente artístico o de otro tipo…. todo eso.

La Más Bella nació algún día de 1992, sentados en un bar de la madrileña localidad de Arganda del Rey. Los perpretradores hubieran deseado ser ricachones aburridos de los que no saben dónde meter el dinero que rebosan sus empresas familiares, pero resultó que sólamente eran tardoestudiantes de carreras con alto índice de paro. Aquellos años anodinos (últimos coletazos de “la movida” de los 80, avenimiento de la postmodernidad y del movimiento “yuppie”), aquellos años anodinos, digo, nos sirvieron para aprender los rudimentos de una nueva técnica de hacer revistas, la llamada autoedición, y los primeros ejemplos de grupos que se organizaban al margen de las editoriales al uso para seguir editando “sus” revistas. Me refiero a “El Canto de la Tripulación”, una revista editada por los propios artistas que publicaban sus trabajos en ella. Algunos promotores de La Más Bella fueron testigos, en un centro cultural de Arganda, de la primera aparición pública de “El Canto…” en una charla de Alberto García-Alix –alma máter del proyecto– que llegó tarde a la charla porque venía de la imprenta de recoger los primeros ejemplares del número 1. Debió gustarnos aquella charla y aquella revista ciertamente bella, porque al poco tiempo frente aquellas cañas, Pepe Murciego, Juanjo El Rápido y Diego Ortiz, jaleados por un par de amigos que por ahí andarán, decidieron hacer un fanzine. No una revista, sino un fanzine. Se ve que nos daba miedo pensar que íbamos a hacer una revista, tan grande, con sus colores, su tapa dura y su lomo cuadrado. Dijimos de hacer un fanzine, algo amateur, hecho de fotocopia grapada y donde “las ideas y los conceptos” debían ser más importantes que “el acabado formal”. Una manera como otra cualquiera de decir que no teníamos un pavo. El febrero de 1993, en el café Lisboa de la calle Argensola de Madrid, se presentó La Más Bella nº1, una revista con aspecto de fanzine, cuyo tema monográfico era “España cabe en un bar”, y con docenas de colaboraciones de multitud de gente amiga que ya enredaba por el mundillo de la foto, la pintura, el relato, el dibujo… Ese ideario –tema monográfico que se expresa en una frase o lema, colaboraciones libres y personales sobre ese tema– definió aquel primer número y aún sigue siendo la base de cada nueva edición de La Más Bella.

2. Cómo/cuándo/por qué/y etc surge Bellamatic

Bellamátic es fruto del aburrimiento. Los perpetradores hubieran deseado que ese aburrimiento procediera de la pereza y la confianza que dan las cuentas bancarias llenas, pero una vez más la cruda realidad fue otra. Por azares de la vida La Más Bella viene teniendo presencia en la feria ARCO. Un escaparate ciertamente interesante para una revista de arte como la que tratamos de hacer, y donde solemos llevar nuestras ediciones más recientes. Pero ARCO –todas las ferias, pero sobre todo ARCO– son largas y agotadores, te exigen estar allí al pié del cañón en stands casi siempre incómodos atendiendo a los visitantes, curiosos y haciendo vida social. Hasta que un año, hartos de estar todo el santo día sentados en el stand esperando que pasara algo, dijimos de hacer una máquina que ella sola vendiera los ejemplares, fíjate que ocurrencia!… y al año allí estaba Bellamátic, una máquina como las de verdad, de las que echas monedas y te dan un Bollicao. Compramos la máquina, le hicimos un rótulo luminosos y una caja de aluminio para transportarla, y desde entondes es un proyecto más de La Más Bella, una máquina itinerante que vende nuestra revista y revistas otras hechas por colectivos o personas que se mueven en estos círculos difusos de la edición independiente.

3. ¿Por qué ese formato sin formato, esa voluntad de que cada edición sea completamente distinta de la anterior?

La Más Bella tuvo un ideario inicial: revista monográfica, alimentada de colaboraciones de mucha gente. Pero también tuvo un pequeño regalo: un calendario de camionero con chica estupenda en tetas y bragas. El número 2 mantuvo el ideario y además un agujero en el medio y un antifaz de regalo. El tres ya tenía más regalos dentro… No fue La Más Bella la primera revista que incorporaba cosas metidas entre sus páginas, ahí está la legendaria revista francesa Plages, toda una orgía de objetos y manipulaciones que se escondían entre sus coloridas páginas. Quisimos sencillamente ir un paso más allá: que el tema monográfico de la revista fuera arropado por las colaboraciones, por objetos, y por el propio formato de la revista en sí. Por tanto, si cambias de tema y de colaboradores también cambias de formato. Pura lógica. Y si una revista puede estar metida en un objeto (en un tupperware, por ejemplo), ¿no puede ser la revista en sí un objeto? Dicho y hecho.

4. Evolución de La más bella -hasta el número 4/5 era más o menos “convencional”.

Aunque hubo más personas implicadas, el primer número de La Más Bella lo firmamos Pepe Murciego, Diego Ortiz y Juanjo el Rápido. Tres personas con intereses similares pero no coincidentes: había quien estaba más interesado en la historieta, en los cómic, había quien sabía más de fotografía o de diseño, había quien se interesaba por el arte en un sentido más concreto y experimental… Posiblemente el combinar todos estos intereses nos llevó a mantener una disciplina más cercana a lo que son las revistas convencionales. O tal vez estábamos puliendo nuestro estilo. Lo cierto es que hubo una inflexión en La Más Bella 5, donde la revista iba metida dentro de un tupperware de verdad: lo primero que veías era un objeto, dentro estaba la revista, en lonchas. Tras ese número Juanjo El Rápido abandonó La Más Bella para centrarse en formatos y contenidos más acordes con sus gustos e intereses. Los supervivientes decidimos ahondar la vía de la revista-objeto, nos pareció más consecuente con el espíritu que se iba apropiando del proyecto y, sobre todo, más divertido de hacer.

5. Quiénes han colaborado a lo largo de toda esta etapa, y si hay alguien (o todos) que lo haya hecho de manera continuada. ¿Hacen obra específica para la más bella? y: ¿se aleja esta obra de la que desarrollan habitualmente?

Cuando ponemos en marcha un proyecto elegimos un tema y un formato, y sobre él pedimos colaboraciones. A veces pedimos cosas que ya existen, que conocemos y que creemos que le van muy bien al tema. Otras veces pedimos una colaboración a una persona con el único criterio de que haga lo que le dé la gana dentro de ese tema y ajustándose al formato. No elegimos o seleccionamos los trabajos que nos mandan, lo que nos llega lo publicamos. Muy a menudo hay algún colaborador que nos hace una contraoferta para publicar algo diferente al formato propuesto, o que implica una manipulación o una producción más compleja. Si se puede hacer, se hace, siempre con la complicidad del autor. La experiencia es que los colaboradores nos dan trabajos que se ajustan a su manera o estilo personal de trabajar, con algunos ajustes o variantes. La lista de colaboradores es larga, hay números que han contado con cerca de 100 colaboraciones. Muchos, sobre todo al principio, eran muy cercanos, compañeros de facultad, amigos, novias… aunque en ningún número han faltado artistas consagrados. Actualmente siguen siendo personas cercanas o simplemente conocidas, aunque cada vez son más los colaboradores que acceden a serlo sin conocernos personalmente, conocen la revista y les apetece colaborar desinteresadamente. Eso nos ha permitido contar con algunas personas muy consagradas y laureadas internacionalmente en sus ámbitos respectivos.

6. Me gustaría también que me contaras aquello que va unido -a veces, al menos, aunque no sé si todas- a la presentación o presencia de la revista: performances, fiestas o lo que sea.

La Más Bella tiene una periodicidad poco periódica. Sale cuando sale, si bien en los últimos años hacemos coincidir nuevas ediciones con la feria ARCO, por motivos obvios de publicidad y, sobre todo, de ventas. La Más Bella se vende muy barata, al menos eso pretendemos, y nuestro objetivo es cubrir gastos para ponernos a hacer el siguiente número. En términos generales hemos perdido más que ganado, pero nunca hemos pinchado estrepitosamente un número. Debido a las dificultades de distribuir y financiar un proyecto como La Más Bella los primeros años solíamos hacer presentaciones, fiestas en algún bar con actuaciones, copas… eso nos permitía unos ingresos con los que al menos pagar las facturas gordas (imprenta, etc). La aparición de Bellamátic nos permitió una variante, como es viajar con la máquina a varios y diversos lugares, donde además de poner la máquina y poner revistas a la venta, a veces organizábamos alguna convocatoria para que algunos artistas amigos, gente activa en el mundo de la performance, hiciera una acción utilizando Bellamátic de un modo u otro. De un tiempo a esta parte el mundo de la performance ha estado muy unido a La Más Bella y Bellamátic, bien porque es un circuito muy cercano y afín a la edición independiente, bien por interés personal de alguno de nosotros que ha decidido llevar su producción artística personal por esos derroteros.

8. ¿Qué diferencia hay entre la más bella y la más bellísima?

La Más Bellísima fue durante unos años una edición paralela a La Más Bella. Se trataba de un invento destinado a obtener una rentabilidad económica rápida, a través de la venta de obra original: serigrafías, fotografía, obra hecha a mano, etc. La Más Bellísima solía ser una caja o libro-objeto, de la que hacíamos muy pocos ejemplares, los numerábamos y las vendíamos más caros a la vez que sacábamos la revista normal. Solíamos pedir colaboraciones a gente muy amiga, que se prestaba a darnos una foto original, unos grabados, unos dibujos originales, etc. Realmente tuvieron mucho éxito, prácticamente se vendían antes de salir, y durante algunos números nos permitieron no arruinarnos con la revista, que tiene un ritmo económico más lento. El giro por el que La Más Bella se convirtió en una revista-objeto en sí misma hizo que La Más Bellísima dejara de tener sentido, así que la dejamos de hacer.

9. ¿Qué más bellas pueden conseguirse todavía?

La tirada de La Más Bella es de 1000 ejemplares. Esto es muy poco si se tiene una distribución convencional en tiendas y librerías. Por eso hay multitud de ediciones agotadas e imposibles de conseguir, a pesar de que nuestra distribución nunca fue masiva ni sistemática. El boca a boca suele ser nuestro mejor agente comercial, mucho mejor que internet. Pueden conseguirse másbellas de los últimos tres o cuatro años, ediciones que nunca han pasado por una distribución normal: se han vendido en alguna feria, el tiendas escogidas de Madrid, Barcelona o Valencia, en Bellamátic o por Internet. Nuestra web www.bellamatic.com suele tener actualizados los números disponibles y la manera de conseguirlos.

10. ¿Hay alguna que sea especial para vosotros, por algún motivo? (este es el apartado de las anécdotas)

Definitivamente todos nuestros hijos nos parecen guapos, incluso los tuertos. Hemos hecho números muy sencillos, otros ciertamente muy complejos, pero cada uno tiene muchas cosas que nos gustan, muy a menudo gracias el talento de algún colaborador que con su aportación ha redondeado la propuesta conceptual que se le hacía. Es difícil sacar ejemplos concretos, pero sí solemos aconsejar a los lectores que lean entre líneas y que se fijen en los detalles, hay muchos en cada número.

11. Por último, Diego comentó algo así de un futuro “matrimonio” con otra revista. ¿Se puede contar algo de esto? ¿o es top secret total?

Está un poco verde, mejor no contar nada aún.

Muy importante: me gustaría mucho que me contaras algo sobre este tipo de proyectos, a nivel general. cómo es la edición “alternativa”, “marginal” o como quieras llamarla en españa y países extranjeros, cómo pueden encontrarse este tipo de cosas, qué tipo de cosas hay disponibles…. el panorama, vamos. ¿podría ser?

Hummm… Sobre este tema creo que deberías concretar un poco las preguntas, o al menos ponerme algún límite de espacio. Hay quien está haciendo una tesis doctoral partiendo de esas preguntas…

Dime también si vais a hacer alguna fiestilla de presentación de este último número, y si hay algún lugar más o menos fijo en el que pueda encontrarse la revista, al margen del pedido a través de vuestra página, o contactando directamente con vosotros.

La mejor manera de conseguir La Más Bella es husmeando en la web, donde está, más o menos, la manera de conseguir ejemplares. Hay en algunas tiendas, pero nuestro contros es tan caótico que poner una lista de tiendas donde encontrar La Más Bella es arriesgarse a meter la pata. Mejor en la web, donde, dios mediante, también informaremos de los puntos de venta más cercanos. Tenemos previsto hacer fiestas-presentación, si bien es algo que estamos empezando a considerar ahora. Tal vez a mediados de abril haya alguna sorpresa en Madrid, y más adelante en alguna otra ciudad: Valencia, Barcelona, Punta Umbría (Huelva)… Los medios serán puntualmente informados.