Texto sobre “Qué es La Más Bella” escrito en octubre de 2006, no recordamos muy bien para qué fin.

La Más Bella nació como una revista experimental de arte y creació, allá por 1993, en Madrid y alrededores. Los que entonces fundamos la revista (Pepe Murciego, Diego Ortiz y Juanjo El Rápido), andábamos a la búsqueda de un soporte editorial para publicar nuestros propios trabajos (en el mundo de la fotografía, la historieta o el arte plástico en general), y por extensión dar cabida a muchos e incipientes personajes que igualmente pululaban por el mundo del arte, la foto, los cómic, el diseño, el relato, la poesía… y sobre los que apenas había revistas en la época que mostrasen mucho interés. La popularización por aquellos años de la autoedición, el ordenador, etc, dio el impulso necesario para que con muy pocos recursos se pudieran sacar adelante proyectos gráficos a medio camino entre el fanzine fotocopiado y underground y las revistas de tapa dura y lomo cuadrado. En ese espacio intermedio nació La Más Bella en diciembre de 1993.

Pero desde sus orígenes, La Más Bella tuvo claro que no se conformaba con estar dentro de los límites de lo estrictamente editorial. A medida que se fueron sucediendo las ediciones fue aumentando el carácter experimental en cuanto a formatos y contenidos: desde manipulaciones en las páginas realizadas o propuestas por los propios artistas, hasta la elección de tamaños y formatos diferentes en cada ocasión, un número variable de páginas, pequeñas ediciones muy limitadas y pensadas para eventos concretos, alternadas con ediciones más amplias o ediciones de obra original, etc, etc. El único hilo conductor –que La Más Bella sigue manteniendo– es entender cada número como un proyecto nuevo y distinto a los anteriores, cuyo primer paso es siempre la elección de un tema (o lema) monográfico y una solución formal sobre la que empezar a trabajar. Sobre esta base se piden colaboraciones a artistas de toda variedad y condición, que colaboran con total libertad, a menudo proponiéndonos ideas que nos llevan a modificar aspectos formales de la propia edición.

Diez años después, las recientes ediciones de La Más Bella siguen respondiendo más a una idea de libro-objeto, de proyecto monográfico que trasciende lo que normalmente se entiende por una revista. La Más Bella sigue siendo ante todo un soporte donde publicar multitud de colaboraciones, aunque cada vez de artistas menos vinculados al mundo del arte plástico y más cercanos a tendencias del arte-acción, mail art, poesía visual, arte sonoro, etc. A menudo, los dos promotores que seguimos haciendo La Más Bella (Pepe Murciego y Diego Ortiz –Juanjo El Rápido dejó el proyecto para lanzar su propia línea editorial), unimos a la edición o presentación de un número una performance, una acción entendida como una parte más de la revista.

Proyectos más recientes de La Más Bella rebasan incluso la idea de edición y giran fuertemente en la idea de soporte: En febrero de 2001 La Más Bella presentó en ARCO Bellamátic, una máquina expendedora automática exactamente igual a las que venden bebidas o golosinas en el metro o cualquier espacio público. Bellamátic ha sido diseñada para poder tener en su interior objetos tales como revistas de diversos tamaños, CD’s, vídeos… que pueden ser adquiridos de forma sencilla: se introduce dinero, se selecciona un producto y la máquina lo expulsa de modo automático. Bellamátic vende ediciones de La Más Bella, pero también docenas de ediciones y productos editados o autoeditados por otros colectivos o artistas que igualmente producen revistas paralelas o autoeditan sus propios libros, CD’s, vídeos, etc.

Desde su nacimiento, Bellamátic ha permanecido de gira ininterrumpida por diversas ciudades españolas, donde ha viajado a lugares y en momentos puntuales: ferias o festivales de arte, encuentros, galerías, espacios artísticos independientes, etc. A menudo Bellamátic lleva consigo la organización de eventos, performances o acciones desarrolladas por artistas que utilizan a la máquina como soporte o excusa para su acción. Exactamente igual que cada número de La Más Bella, Bellamátic responde a la idea de contenedor abierto a la experimentación por parte de otros artistas. Recientemente Bellamátic ha desdoblado su personalidad para dar cabida a la exhibición y venta automática de videos (Bellascopio) y arte sonoro (Belláfono). Mientras, La Más Bella sigue editando regularmente sus ediciones con una irrenunciable vocación experimental.